Las ballenas que reprimían protestas ahora son usadas para desinfectar las calles del COVID-19

No hay arma mala ni buena. Las armas, sin una mano que dispare, son inofensivas. Como las “ballenas” de Caracas, esas máquinas monstruosas que se usan para dispersar manifestaciones a base de chorros de agua a presión, con fuerza para derribar a varias personas a la vez. Hoy, los cetáceos urbanos neutralizan virus para salvar a la población. También a los manifestantes.


La jornada arranca a las 19:00 hora local, cuando comienza el toque de queda y las calles se vacían por completo, y se prolonga hasta que la tarea finaliza. No importa el tiempo, sino el objetivo: desinfectar cada rincón de la capital venezolana y lugares aledaños para impedir la propagación del COVID-19.

La desinfección y limpieza está coordinada por personal de Protección Civil del Distrito Capital, del municipio Libertador, la Alcaldía de Caracas y efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), encargados de manejar los vehículos blindados.