Ortega Díaz exige salir a votar contra Maduro

El voto puede ser el principio del fin de Nicolás Maduro en el poder, afirma Luis Ortega Díaz, la fiscal en el exilio, disidente del chavismo. Todas las propuestas presentadas hasta ahora para salir de Maduro han sido inviables o fracasadas, insiste la abogada desde Bogotá, Colombia. Hay que promover la participación masiva de los venezolanos en las elecciones legislativas para enfrentar al régimen, insiste.


La disidente Luisa Ortega Díaz, fiscal general en el exilio, llamó este domingo a los venezolanos a participar en las próximas elecciones parlamentarias, como única forma real de enfrentarse al régimen que encabeza Nicolás Maduro. La abstención nunca ha funcionado, y la fantasía de una invasión extranjera es absurda y no tiene ningún apoyo de ningún país, dijo la abogada en conversación con El Estímulo desde Bogotá, Colombia.

«Sabemos de las ventajas de las que goza y aprovecha el tirano en cada proceso electoral, como el uso del dinero y recursos del Estado para impulsar su oferta electoral, pero eso lo vencemos con el voto masivo», dijo.

Ortega Díaz, una antigua colaboradora cercana del ex presidente Hugo Chávez, fue defenestrada de manera ilegal en 2017 por sus propios ex aliados chavistas.

Desde hace años enfrenta a los herederos de Chávez, el militar golpista que transformó la historia de Venezuela, a través de la llamada revolución bolivariana.

«En primer lugar, hay que promover foros, debates y discusiones en nuestros entornos naturales respecto al voto, como comunidades, organizaciones, instituciones, familias, gremios y otros grupos en todo el país», dijo sobre el momento actual.

Errores costosos

«Durante mucho tiempo nos dimos a la tarea de satanizar el voto y los procesos electorales, lo cual fue un error. Para exigir nuestros derechos hay que conocerlos, en este caso debemos concientizar para qué sirve el voto. No es un acto de complacencia ni de complicidad, pero si no lo ejercemos si estaremos siendo copartícipes de lo que suceda en el devenir del país», agrega.

La fiscal en el exilio promueve ante instancias internacionales varios casos contra el régimen venezolano, incluida una demanda ante la Corte Penal Internacional contra Maduro, por crímenes de lesa humanidad.

En las redes sociales se mantiene muy activa sustentando denuncias contra sus ex aliados chavistas y proponiendo salidas constitucionales, pacíficas y democráticas al conflicto venezolano.

El amplio espectro de la oposición venezolana enfrenta hoy un dilema: atender o rechazar de plano cualquier participación en las elecciones legislativas previstas para diciembre de este año.

«Hay que estimular el voto como bandera de lucha e instrumento para conquistar el poder. No perdamos el único bastión de democracia que queda en Venezuela por el simple hecho de creer que no podemos ganar. Esa es la mentira que al régimen le interesa que el venezolano asuma frente a cualquier proceso electoral», insiste.

Votar o no votar

Para buena parte de los venezolanos, el voto se ha vuelto una experiencia inútil. Cuando el chavismo pierde una elección, simplemente ignora o desconoce los resultados.

Ocurrió en 2007, cuando Chávez perdió un referendo para modificar la Constitución vigente desde 1999.

También en 2015, cuando en medio de una masiva participación de votantes, la oposición ganó por mayoría calificada el parlamento, lo cual hubiera supuesto la posibilidad de emprender cambios históricos en la correlación de fuerzas y un balance de poderes como ocurre en cualquier democracia.

Pero el chavismo declaró en desacato al parlamento utilizando subterfugios legales, se abrogó la funciones del parlamento a través de la sala constitucional del Tribunal Supremo. Eso también fue  denunciado por Ortega Díaz en plenas funciones de su cargo en Caracas.

Trauma del elector

Después, en 2017, Maduro montó una Asamblea constituyente formada por 500 militantes chavistas especializados en levantar la mano. Estos acólitos le permiten gobernar con poderes absolutos bajo la figura de «decretos legislativos».

La destrucción del parlamento opositor y por lo tanto de la voluntad de los electores expresada en el voto, ha sido equivalente a un fujimorazo en cámara lenta.

Cuando pierde elecciones de alcaldes  o gobernadores, el régimen simplemente designa «protectores» para asumir la gestión administrativa y los fondos en estados y municipios que legalmente deben ser manejados por la oposición.

De modo que el parlamento se convirtió en un cascarón vacío, una especie de ONG sin dinero, dedicada a debatir los asuntos de interés sin capacidad de ejecución real.

Alcaldías, gobernaciones y sus entes administrativos tienen sus funciones reducidas al mínimo.

Contra esas evidencias tienen que luchar los anti abstencionistas.

Según los más recientes estudios de opinión levantados por el Instituto Delphos C.A, el 40% del padrón electoral dice estar dispuesto a votar. Otro 20% lo está si los partidos del llamado G4 llaman a votar.

Antecedentes en contra

Los comicios para elegir a un nuevo parlamento son intensamente promovidos por Maduro porque le representan al chavismo el tiro de gracia contra los principales partidos políticos. Hoy, Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo (el llamado G4 de la política venezolana) están proscritos, sus siglas y sus estructuras confiscadas mediante maniobras legalistas. Sus líderes principales están inhabilitados para la política, perseguidos, presos o en el exilio.

Pero, para Ortega Díaz, es conveniente participar en un eventual proceso electoral. Inclusive aunque no se ha generado hasta ahora ninguna garantía que le haga pensar a los venezolanos que las elecciones pueden ser trasparentes y confiables.

«Para ganar unas elecciones lo único que hacen falta son votos. No 10, 100 o mil votos, sino millones de votos, sobre todo si hay dudas respecto a la transparencia del eventual proceso electoral que se realizaría en Venezuela. La única forma de salir victoriosos en unos comicios y vencer cualquier circunstancia oscura o irregular que exista es ir a votar masivamente», agrega la fiscal en sus declaraciones para El Estímulo.

«Es una oportunidad para castigar las malas gestiones, a los gobiernos hambreadores y represivos. Sería una lección no solo para Maduro y sus criminales, sino también para todo aquel que pretenda entrar en el campo político. El pueblo es el que decide, la autoridad electoral solo cuenta los votos», agrega.

En la propia piel

Su destitución ocurrió en medio del enfrentamiento del Ministerio Público contra el Ejecutivo por la represión a sangre y fuego de las manifestaciones contra Maduro, que duraron cinco meses en 2017 y pusieron en jaque al gobierno.

La fiscalía llegó a recopilar  y denunciar asesinatos a mansalva de jóvenes estudiantes universitarios, como Juan Pablo Pernalete, víctima de una bomba lacrimógenea disparada a quemarropa en el pecho.

Cuando la fiscalía hizo su trabajo de ministerio público, Maduro simplemente destituyó a Ortega, desmanteló el organismo y nombró al militante Tarek William Saab, «el poeta de la revolución» como nuevo fiscal.

El nombramiento le correspondía al parlamento.

Ortega Díaz fue destituida por la «soberana y originaria» Asamblea Constituyente, en un acto que fue condenado por la fiscalía general de España y por varios fiscales iberoamericanos que le ratificaron su apoyo.

La constituyente chavista fue creada por Maduro para usurpar por completo las funciones del parlamento opositor y gobernar con poderes absolutos. Hasta ahora no ha redactado ni un artículo de constitución alguna.

Como el chavismo ha arrebatado los triunfos de la oposición, hoy para muchos electores y políticos tampoco tendría sentido seguir insistiendo en la fórmula del voto para enfrentar al régimen  venezolano.

El voto como estrategia

«La principal y más importante de todas las garantías para ganar una elección es que estemos decididos a votar, porque una elección se gana con votos, estimulando el voto, organizándonos para votar y, durante la elección, movilizándonos y cuidando esos votos», dijo Ortega Díaz.

Para ella, los argumentos de líderes opositores, de que no podrían participar ni que quisieran porque no tienen partidos ni tarjetas son «excusas».

Algunos analistas políticos proponen que la oposición vaya unida con una tarjeta única disponible, sin importar que no sea de uno de los partidos expropiados.

En elecciones anteriores usted dijo que no se debía participar,  y ahora invita a la gente a votar ¿Qué cambió?

«En mi exilio una de las tantas reflexiones que he hecho es acerca de la importancia y el valor de la democracia, lo que me permitió darme cuenta de que cometí un error cuando le pedí a los venezolanos que se abstuvieran de votar», responde Ortega Díaz.

«El tirano incentiva el abstencionismo para avanzar con su poco apoyo popular y conquistar los espacios. Aquella posición nuestra quizás fue una forma irreflexiva o apresurada de entender el momento histórico que vivía mi país. Pero hoy, al entender realmente el plan del régimen, comprendí que la democracia se defiende con más democracia, y los venezolanos tenemos que hacerlo con las herramientas que ofrece la Constitución. Y una de esas herramientas es el voto».

«Ella representa mucho más que ir a una elección, es un acto consciente y responsable en el que se juega el progreso y bienestar de una sociedad. Se traduce en instituciones con funcionarios dignos que trabajen para que nuestros derechos sean respetados y garantizados».

«Entonces, renunciar al voto es renunciar a ser ciudadano, es renunciar al poder que tenemos para hacer cambiar la tragedia que vive Venezuela y que depende únicamente de nosotros», agrega.

«¿Qué cambió? Yo siento que el primer cambio que debemos generar para salir de esta situación está en nosotros mismos. Me di cuenta del poder que tengo en mis manos y la enorme capacidad de cambio que está depositada en el voto. Si todos entendemos lo mismo, la alegría, la democracia, la paz y la prosperidad volverá a nuestro país».

Pero ya en octubre de 2017 la funcionaria desde el exilio llamó a los venezolanos a votar en las elecciones de gobernadores.

 ¿Cuáles son las condiciones mínimas que pediría hoy Luisa Ortega Díaz para participar en unas elecciones con el régimen?

«Esto no se trata de peticiones particulares o de las que haga Luisa Ortega Díaz, sino de lo que establece la Constitución y las leyes sobre la realización de un justo proceso electoral. Hay que exigir su cumplimiento».

«La condición que yo exigiría sería a los venezolanos, que vayamos a votar masivamente para acabar con tanta tragedia. Elijamos a aquellos candidatos que demuestren su compromiso de trabajo por un mejor país, a aquellos que quieran salir de la mafia enquistada en el poder que dice llamarse “gobierno” y se roba el dinero, la felicidad y la esperanza de los venezolanos».

¿Cómo se organiza el pueblo de cara a unas elecciones en condiciones tan particulares?

«Se hace estimulando, organizando, movilizando y cuidando el voto. Hay que hablarles a los venezolanos de la importancia del voto, del poder que representa para acabar con el hambre y la miseria. Es necesario que la gente recupere la confianza en el voto».

«En segundo lugar, hay que identificar a los que están decididos a votar, ubicar los centros de votación y padrón electoral, así como saber con precisión el número de mesas de votación, electores y testigos, lo cual es necesario para proteger el voto. Hay que organizar todo el tema logístico que nos garantice el éxito».

«Además, se debe organizar un gran voluntariado nacional que trabaje en todo lo que se requiera para ganar unas elecciones. La única condición que se debe exigir a sus miembros es estar decididos a acabar con la tragedia que vive Venezuela, por lo que su trabajo será ayudar a tramitar la cédula de los votantes que no la tengan, inscribirlos en el registro electoral, tramitar los permisos laborales para ir a votar, entre otras tantas tareas».

Logística necesaria

«En tercer lugar, el día de las elecciones hay que promover la movilización hacia los centros de votación, motivar a la gente a que desde temprano vaya a ejercer su derecho. Para esto es necesario tener la lista de todos los votantes e ir garantizando su traslado», explica.

«Y por último, y no menos importante, hay que cuidar el voto y protegerlo para que el resultado del proceso sea la expresión de nuestra voluntad. Los testigos de mesa deben ser guardianes de lo que ocurra durante y luego de las elecciones. Esto es lo que debería hacerse en líneas generales».

Ortega Díaz cuestiona los resultados de las otras estrategias opositoras contra Maduro, que no han dado resultado. Eso incluye la fantasía de una invasión extrajera, promovida como salida por algunas personas, especialmente desde el exterior y dentro de las frenéticas trincheras de Twitter.

– ¿Cuál es su estrategia para convencer a la gente de que vaya a votar?

Insiste en que «el voto es la herramienta más poderosa que tenemos para restaurar el orden constitucional en Venezuela, que se traducirá en bienestar común».

«Evaluando los resultados de la ejecución de las demás estrategias me pregunté: ¿Estamos más cerca de una solución?

¿Estamos mejor económicamente?, ¿estamos más fuertes y sólidos políticamente? ¿Nos sentimos más empoderados y felices? ¿Estamos políticamente mejor representados? ¿El ciudadano está convencido de que tiene el poder? o, por el contrario, ¿siente que han ido perdiendo poder y espacio? ¿Se sienten los venezolanos más protegidos, mejor representados después de los sacrificios que han hecho y haber perdido tantas vidas, tiempo y riquezas? ¿Ha valido la pena todo ese esfuerzo?, ¿han sido esas estrategias correctas que nos han llevado a ganar una mejor posición para salir de la tragedia o nos hemos ido debilitando? ¿Estamos más pobres, solos y desalentados?

«Llegué a la conclusión de que ninguna de las estrategias aplicadas hasta ahora han dado los resultados esperados. Por ello estoy convencida de que a través del voto podemos generar el cambio que buscamos».

«Este régimen ha ido poco a poco minando la confianza en el voto, mostrando que ellos son capaces de torcer la voluntad del pueblo. Pero aunque tengamos dudas respecto al árbitro, debemos estar conscientes del inmenso poder del voto y potenciarlo, es la verdadera herramienta que nos da la Constitución para cambiar o mejorar nuestra vida. El voto puede ser el principio del fin de Nicolás Maduro en el poder».

¿Por qué le conviene a Maduro la abstención?

Haré un símil con un juego entre dos equipos de béisbol, si uno decide no asistir, automáticamente pierde. Esta es la misma situación en la que estamos, si dejamos de asistir a un proceso electoral, estamos dejándo el campo libre a la tiranía para que materialice su proyecto absolutista. Estaríamos haciendo exactamente lo que quiere Maduro. Y tenemos que preguntarnos ¿Es eso lo que queremos?, ¿los venezolanos queremos que Maduro haga con nosotros lo que le dé la gana?, y como él quiere que no votemos, entonces, ¿nosotros obedientemente no iremos a votar?

¿Es esa la manera de salir de esta tragedia?, ¿es esa la forma de sacarlo de Miraflores? O sea, no enfrentándolo y dejando de hacer nuestra tarea como ciudadanos y venezolanos. No creo que esa sea la vía.

No hay manera en este momento de salir de esta tragedia que no sea a través del voto, porque las otras salidas como la invasión, alzamiento militar o desbordamiento social, no parecen ser viables y realizables. Lo único posible con resultados favorables para nosotros es votar masivamente y ganar.

Propaganda negra

Por otro lado -continúa Ortega- el tirano convocó a unas elecciones porque sabe que estamos desalentados, desmotivados y divididos, ha hecho todo lo necesario para que dejemos de creer en el voto; tiene un equipo de propaganda negra y de manipulación trabajando para convencernos de que si votamos nos van a robar los votos, nos van a hacer trampas y de que además convalidaremos al régimen.

Eso no es cierto, lo único cierto es que el arma más poderosa que tenemos es el voto para sacar a esta tiranía cruel, despiadada, asesina y hambreadora que está matando a nuestra gente. Para poder cambiar, debemos comenzar por entender que podemos hacerlo, para poder ganar debemos comenzar a sentirnos como ganadores. Las mayorías se capitalizan, se cuentan y triunfan. Tenemos que demostrarle al mundo realmente que la Venezuela democrática que quiere salir de esta tragedia es la inmensa mayoría.

– ¿Luisa Ortega Díaz ya descarta otra salida a la crisis que vive Venezuela? ¿No estaría de acuerdo con otra solución al conflicto que no sea la electoral?

Cuando nos damos cuenta de lo que significa ser un demócrata y apegarse a los rigores de la democracia, entendemos que es el mejor camino para resolver nuestros conflictos. Tenemos una Constitución extraordinaria que nos da poder y fuerza, que nos da atribuciones como ciudadanos. Pero que lamentablemente la realidad nos ha llevado a retorcer esas ideas para que pensemos o creamos que votar no vale la pena. Eso equivale a decir que la democracia no vale la pena, y eso es algo que no debería decirlo ni yo ni ningún venezolano sensato.

No podemos utilizar métodos no democráticos para recuperar la democracia; la solución para Venezuela es necesariamente política y por la ruta que guíe la Constitución. Entonces si no votamos sería contradictorio, nosotros tenemos que darle una lección a estos bandidos que están en el poder y que rompieron hace tiempo el orden constitucional. De tal manera que no podemos utilizar métodos no democráticos para restablecerlo.

Respuesta política

«Venezuela tiene un problema político y de ahí se derivan todos los demás: económicos, sociales e institucionales, lo que ha conllevado a una verdadera tragedia humanitaria. Pero el centro de todo es lo político, así que la respuesta debe venir de ese ámbito. Ante esta realidad, los demócratas tenemos que abordar un compromiso de extrema importancia y urgencia».

«La democracia es un sistema relativamente frágil, lo hemos comprobado y sufrido. Hay que observar hasta donde nos hundió el hecho de no haber reaccionado a tiempo cuando por ejemplo ocurrió la ruptura del orden constitucional en el año 2017», agrega Ortega Díaz.

«En aquel momento todo el cuerpo político y social venezolano debió haberse unido para defender la Constitución con todos los mecanismos que nos permite la democracia, pero nos venció la mezquindad, las aventuras, los egos y la falta de claridad, en lugar de ver lo prioritario que era crear un gran frente en defensa de la Carta Magna, que se traducía en salvar el país».

«La democracia ha disminuido su capacidad de defenderse. Está menguada, por eso mi llamado es que hagamos lo que nos corresponde, lo que esté a nuestro alcance para recuperarla. En el momento político e histórico que estamos viviendo, la democracia demanda ser rescatada. Por ello quiero invitar a los venezolanos a que nos detengámonos un minuto a reflexionar en todo lo que se ha hecho hasta ahora. Evalúen los resultados que hemos obtenido, si nos ha acercado a una solución o nos ha alejado de ella», dice sobre el rosario de estrategias fallidas.

Hacerlo diferente

«Si ninguno de los métodos sugeridos o intentados nos ha dado la solución a la crisis política y económica que vivimos, tenemos que ubicar nuevas opciones por la vía democrática. No olvidemos aquella vieja consigna: si sigues haciendo lo mismo vas a obtener los mismos resultados”.

«Por eso mi decisión ha sido defender la democracia con los instrumentos que ella misma nos da. Eso significa trabajar en la reconstrucción, en el rescate del orden constitucional y promover el voto como el instrumento más poderoso de la acción política que tiene hoy el ciudadano para sacar al tirano de Miraflores. Además, la herramienta con que la que contamos de menor riesgo y mayor eficiencia, por lo que si sabemos utilizarla, muy pronto seremos libres».

Luisa Ortega Díaz se mantiene activa desde la disidencia en el exilio. Da clases de educación superior y sus funciones como fiscal todavía son reconocidas por algunos países han enfrentado a Maduro. Pero, en buena parte de los altos líderes de la oposición ha sido difícil un acercamiento y un trabajo conjunto. Algunos dirigentes la siguen viendo como chavista originaria. Otros, como Leopoldo López, han perdonado errores del pasado.

El partido de López, Voluntad Popular, señala que sería imposible participar en unas elecciones parlamentarias aunque quisieran porque el gobierno los ha ilegalizado por completo y les ha despojado de su estructura partidista legal.